📍 Medellín, Antioquia | Alejandro de Bedout, presidente del Concejo de Medellín, reaccionó al traslado de varios cabecillas criminales que permanecían recluidos en la cárcel La Paz, en Itagüí, y aseguró que la medida representa un cambio en la política penitenciaria del país tras la llegada del presidente Abelardo de la Espriella.
En una declaración, De Bedout afirmó que “se les acabó la alcahuetería y la parranda” que, según él, se habría instalado durante los últimos años en diferentes centros penitenciarios del país. El concejal respaldó la decisión de trasladar a más de 100 personas privadas de la libertad a distintas cárceles y la calificó como una señal de autoridad por parte del nuevo Gobierno.
“Con la llegada de Abelardo de la Espriella es diciendo y haciendo”, manifestó De Bedout, quien además cuestionó la política de ‘Paz Total’ impulsada durante el gobierno de Gustavo Petro y rechazó cualquier tipo de negociación o beneficio para integrantes de organizaciones criminales.
Fuertes críticas a la situación de la cárcel La Paz
El presidente del Concejo de Medellín también se refirió específicamente a la cárcel La Paz, ubicada en Itagüí, y aseguró que durante años el establecimiento habría sido utilizado para actividades que, a su juicio, excedían las propias de un centro penitenciario.“Durante años esa cárcel dejó de ser una cárcel: se volvió una oficina, se volvió una tarima, se volvió un hotel, se volvió el centro de operación política y criminal de todo el país”, señaló.
De Bedout sostuvo que los recientes traslados responden, entre otros factores, a denuncias y hallazgos que, según indicó, han sido puestos en conocimiento de las autoridades desde Medellín.
Entre los privados de la libertad mencionados por el concejal están alias “Douglas”, quien cumple una condena de 32 años; alias “Carlos Pesebre”, condenado por delitos relacionados con extorsión y concierto para delinquir; y alias “El Indio”, condenado por concierto para delinquir. De acuerdo con De Bedout, los tres han estado vinculados durante años con estructuras asociadas a la denominada Oficina de Envigado.
El concejal cuestionó además el tratamiento que, según su opinión, recibieron algunos integrantes de organizaciones criminales durante el anterior Gobierno.
“Una cosa es buscar la paz, otra muy distinta es negociar con los jefes del crimen”, afirmó.
Finalmente, De Bedout insistió en que las cárceles deben estar destinadas al cumplimiento de las condenas y celebró los recientes movimientos de internos como una señal de recuperación de la autoridad del Estado.
“Se les acabó la alcahuetería, se les acabó la parranda vallenata que montaron, se les acabó la cárcel hotel con la llegada de Abelardo de la Espriella”, concluyó.

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