📍 Colombia | A pocas semanas de que finalice el gobierno del presidente Gustavo Petro, nuevas imágenes encendieron nuevamente las alarmas sobre la grave situación ambiental que enfrenta el páramo de Santurbán, uno de los ecosistemas más importantes de Colombia y fuente de agua para millones de personas en Santander y Norte de Santander. El caso ha reabierto el debate sobre los resultados de la política ambiental de la administración saliente y los retos que heredará el próximo Gobierno.
Las fotografías, reveladas por el diario Vanguardia y difundidas por SEMANA, muestran una bocamina ubicada a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en pleno páramo, donde la extracción ilegal de oro continúa dejando una profunda huella sobre este frágil ecosistema.
Las imágenes evidencian la remoción de la cobertura vegetal y el avance de las excavaciones en una zona que debería estar bajo estricta protección ambiental. Según la investigación periodística, en el municipio de California (Santander) existen más de 200 entradas a minas en un área cercana a las 300 hectáreas, donde durante los últimos años se habrían extraído ilegalmente toneladas de oro y plata que terminan alimentando mercados ilícitos dentro y fuera del país.
El caso cobra mayor relevancia porque, nueve años después de que la Corte Constitucional ordenara una nueva delimitación del páramo de Santurbán, el proceso aún no concluye. Organismos de control han advertido que estos retrasos han generado un escenario que estaría siendo aprovechado por la minería ilegal para expandirse en una de las principales fábricas de agua del país.
Durante la investigación realizada por Vanguardia, periodistas constataron que uno de los socavones habría producido hasta 10 kilos de oro en una sola semana, una cifra que refleja la magnitud de una actividad que continúa desarrollándose pese a las restricciones ambientales vigentes.
Santurbán no solo alberga una invaluable riqueza natural. También regula el agua que abastece a cientos de miles de hogares y conserva una biodiversidad única de alta montaña. Cada intervención ilegal representa una amenaza para el equilibrio ecológico y para la seguridad hídrica de toda una región.
Las fotografías han provocado indignación y reabierto el debate sobre la capacidad del Estado para proteger uno de los ecosistemas más estratégicos del país. Mientras el oro sigue saliendo de las entrañas del páramo y el gobierno de Gustavo Petro entra en su recta final, crecen los cuestionamientos sobre las acciones que se adoptaron para frenar el avance de la minería ilegal y proteger este ecosistema estratégico. La pregunta que muchos colombianos se hacen es inevitable:
¿Cuánto más tendrá que destruirse Santurbán antes de que la protección del agua pese más que el valor del oro?

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