📍 Barranquilla, Atlántico | Mientras Junior goleaba a Atlético Nacional y daba un paso gigante hacia el título de la Liga BetPlay, un grupo de hinchas protagonizó disturbios en las tribunas del estadio Romelio Martínez.
Lo ocurrido resulta aún más inexplicable porque la violencia no apareció en medio de una derrota, una eliminación o una polémica arbitral. Junior estaba celebrando una contundente victoria, pero algunos decidieron convertir una fiesta deportiva en un nuevo episodio de intolerancia.
Una vez más, los violentos le hicieron daño a la imagen del fútbol colombiano y opacaron el gran rendimiento de su propio equipo. Porque si ni ganando una final por tres goles de diferencia pueden comportarse, el problema ya no está en la cancha, sino en las tribunas.
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